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  • cristina Ferreres

De qué depende el éxito?



De muchas cosas, pero sobretodo de las personas que hay implicadas.

A lo largo de mi experiencia he visto cómo organizaciones y equipos llegaban al éxito y nadie ponía en duda que lo conseguirían, esos equipos, esas personas irradiaban ilusión, convencimiento y transmitían positivismo en sus relaciones y porqué no?! Se notaba que se lo pasaban bien trabajando.

Cuando encuentras un equipo así dan ganas de comprarles, porque parece que así formas parte de eso tan grande y exitoso, compartes sus ideales e ilusión,

Como observadora y parte integrante en muchos casos ha habido elementos comunes en todas ellas, siendo negocios muy dispares y en situaciones diversas, hay muchos más, pero destaco estos:

· Liderazgo

· Personas

· Motivación

Cada una merece su apartado y están estrechamente vinculadas, hoy quiero enfocarme en la primera, el liderazgo fundamental obviamente y se trata de un liderazgo ejemplificador, pues este es el que más llega a las personas que forman parte de este equipo, ver que su propio responsable está en el barro, trabajando codo con codo, con cada uno y apoyando, no hay fuerza más motivadora que esa.


Recuerdo episodios así en plena crisis bancaria y saliendo adelante contra todo pronostico, mi responsable de entonces estaba en primera línea protegiendo al equipo de zarpazos de grandes ejecutivos y esa tranquilidad que proporcionó hizo que cada miembro del equipo despuntara y brillase logrando lo que nadie esperaba.


La otra piedra angular del liderazgo es la confianza, para mi es un arma poderosa, porque da autonomía y responsabilidad, hace que tu equipo entienda que el éxito es de todos y no va a haber nadie que se pueda colgar sólo la medalla y eso también se aplica en los errores: No hay culpas ni cabezas de turco. La confianza ayuda a la creatividad y a la toma ágil de decisiones en momentos críticos, cuando no existe, nadie quiere responsabilizarse de esas decisiones y no se toman en tiempo, porque no haciéndolo seguro que no fallas, al menos eso parece a priori.

He trabajado con grandes empresas, donde un jefe ejerce un liderazgo mal entendido tratando a sus colaboradores como cual capataz de plantación, donde los errores se pagan caros y se resuelven siempre en falso, sin profundizar en el motivo real del porqué de ese fracaso y es que a menudo profundizar significa trabajo y descubrir cosas que no te van a gustar, que además están más enraizadas de lo que uno espera y para hacerlo hay que ser valiente y poderoso.

Por algún motivo los valientes desaparecen de estas empresas, en las que los cambios son casi imposibles y se quedan aquellos que tienen miedo, o que necesitan ese sueldo por encima de mercado, que no cobrarán en otro sitio, estas organizaciones se acaban convirtiendo en empresas plagadas de burnout. Hay un factor que desarrollaré en otro artículo y que influye muchísimo en este tipo de liderazgo y es la cultura corporativa, porque también hay grandes empresas con vivencias muy positivas y muy enfocadas a las personas, acostumbran a ser aquellas que no sólo lo nombran como valor, sino que sus empleados lo sienten a diario en acciones.


Volviendo al hilo, muchas de estas personas que se quedan son inseguras, que culpabilizan y se justifican, tienen miedo a perder su puesto y ejercen un liderazgo jerárquico e imperativo alejándose sin saberlo del éxito y de cualquier logro. Muchas de estas personas han hecho cursos de coach, pero de nada les sirve, su actitud es negativa y desprecian los cambios y las nuevas ideas, su ego los ciega, se aferran al status quo, pues no les ha venido mal hasta la fecha, por qué cambiar? En algún momento serán degradados tal vez, pero el daño causado en muchos casos será lento de curar.


Un buen líder sabe escuchar y busca rodearse de gente mejor que él y acepta, apoya y empuja ideas de otros reconociéndolas públicamente, el reconocimiento es clave en el liderazgo siempre que sea sincero y honesto. El reconocimiento genera confianza, seguridad... Reafirma la motivación de cada persona que integra un equipo.


Generar relaciones positivas en un equipo es también parte del trabajo de un líder por lo que fomentar encuentros informales entre el equipo o hacer un paréntesis con un café, durante la jornada, es fundamental, nos hace sentir personas y que se nos aprecia a nivel profesional y personal, refuerza el compromiso y genera vínculos que nos encaminarán a afrontar cualquier reto por difícil que parezca.


Cuando el éxito se da y perdura, lo hace de la mano de un líder inspirador que trabaja, se alinea con su equipo, lo acompaña y confía en él. Crean juntos una experiencia que marca y que siempre, si la has vivido buscarás replicar.

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